Nos gusta cómo sabe, cómo huele (¡cómo huele!), nos gusta caliente, nos gusta frío, nos gusta solo y acompañado, nos gusta un quickie (un tirito de café, vaya) pero también nos gusta un café largo y reposado de un sábado por la mañana, esos cafés de diez minutos y hojas de periódico con restos de cruasán…